Aunque nacì en 1974, me considero una hija de los 80. Fue una época maravillosa, un poco kitsch, pero, por lo mismo, divertida. Aquí podrán encontrar música, programas de tele y noticias que marcaron a todos esos mexicanos que, como yo, son hijos de los 80.
ALgunas fotos de los electrodomèsticos de vanguardia en los 80.
¿Vieron que ya habìa refris metal como los que estàn de moda en nuestros dìas? Las lavadoras son de risa, las de rodillo todavìa se usaban; me acuerdo que mi madre tenìa una ùltimo modelo y se sentìa soñada.
Màs recuerdos prehistòricos, esta vez a ritmo de un clàsico italiano. He de haber tenido 7 u 8 cuando mi primo Ernesto, quien se me hacìa viejìsimo porque ya iba a la Universidad, escuchaba sin parar una rola de Laura Branigan: la maravillosa Gloria.
Ernesto se la pasaba oyendo el sencillo en un tocadisco que tenìa en su estudio-biblioteca. Yo bailaba y me sorprendìa que la canciòn, en ese maxisencillo, durarà siglos, casi una hora.
Mucho tiempo despuès, en mis èpocas preparatorianas, me topè con la versiòn original, la de Umberto Tozzi y me gustò màs que la de la Branigan. Sin embargo, la rola en inglès siempre me remitirà a mi infancia, a la casa de mis primos Ocampo, y a Ernesto, el futuro arquitecto, dibujando en su restirador.
Otro de mis juguetes favoritos aunque, a decir verdad, no era mìo sino de mi primo, quien inventaba funciones de permanencia voluntaria los viernes por la noche.
El ritual siempre era el mismo: luces apagadas, cojines estratègicamente acomodados por todo su cuarto, refrescos, palomitas y los famosos e inolvidables "papelitos". Ustedes se preguntaràn què demonios eran los "papelitos", pues era un juego inventado por mi prima Tere para distribuirnos los lugares y gozar el film en turno. Cada quien sacaba uno al azar y tenìa que conformarse con un bueno o mal puesto. Ya se imaginaràn que a mì, por ser la màs chiquita, siempre me tocaba el peor lugar y Tere, como buena organizadora, se las arreglaba para quedarse con la cama y las palomitas.
Era principios de los ochenta y la fiebre de Flashdance impregnaba todo, incluso Cachùn, cachùn ra ra, el programa còmico sobre las andanzas de un grupo de preparatorianos.
La serie mexicana fue tan exitosa que Luis de Llano, su creador, ni tardo ni perezoso se sacò de la manga la pelìcula que, para variar, fue un enorme churro ochentero.
Les regalo una escena de este bodrio còmico, màgico, musical donde la influencia de Flashdance y de la marca de ropa "Crayons" se nota en todo su esplendor. Disfruten a la Babis, alias Alma Delfina, aullando y bailando sin piedad alguna para el espectador.